Entrevista Abraham Pulido, cineasta
“Paz Vega leyó el guión y le fascinó”

“El proceso de un guión no es de un solo autor… El promedio es de 25 reescrituras. Yo voy por la 16 o 17” Abraham Pulido / cineasta

Pulido era sociólogo hasta que se contagió con la pasión del cine. Dice haber hecho 80 documentales y 900 comerciales (Cortesía A.Pulido)
ÁNGEL RICARDO GÓMEZ |  EL UNIVERSAL
viernes 4 de marzo de 2011  12:00 AM

Podría ser la historia del venezolano Inca Valero, la del argentino Carlos Monzón o la del estadounidense Mike Tyson, grandes figuras del boxeo, pero incapaces de manejar sus vidas personales sin violencia. Pero el relato que ocupa a Abraham Pulido es un triángulo amoroso inspirado en el clásico de Shakespeare, Otelo, en el que dos hermanos boxeadores se enfrentan por una mujer fatal. Hasta que la muerte nos separe comenzará su rodaje en mayo, entre Caracas, Miami y España, con las actuaciones de la española Paz Vega, como la modelo internacional que quita el sueño a los protagonistas, y el cubano William Levy, como uno de los púgiles.

“Soy un director que puede escribir pero hay escritores de verdad. Con un incentivo de Ibermedia (fondo del cine iberoamericano) logré que muchos amigos me dieran su feed back: Leonardo Padrón, Robert Andrés Gómez, gente cercana. Con eso pude ir mejorándolo hasta que logré incorporar a un escritor español-mexicano que se llama Fernando León, que ha ganado el Goya y el Ariel, autor de una pieza discreta que se llama La Ley de Herodes“, relató Pulido.

La película sigue la vida de Nacho y Otto desde niños, cuando pelean en las calles para ganar dinero y así ayudar a su madre enferma. Con el tiempo, Otto se convierte en campeón mundial de boxeo, gracias a su hermano frustrado. La relación entre ambos siempre fue extraordinaria, hasta que Otto se enamora de Diana, una top model española con familia en Latinoamérica. Nacho la culpa por su frustración y creyendo que no hay nada más importante que la relación con su hermano, se dedica a destruir el noviazgo de Otto, sembrando los celos enfermizos.

“Paz Vega leyó el guión hace tres años y le fascinó, se conectó muchísimo. Ella está casada con un venezolano, Orson Salazar Roa, sobrino de un gran amigo, con quien le hice llegar el guión”, recuerda el cineasta, quien ha hecho la mayor parte de su carrera en publicidad.

Otra de las figuras que estará en la película es la modelo Athina Klioumi, esposa del director de orquestas Eduardo Marturet, quien, por cierto, escribirá la banda sonora. Franco de Vita también participará en la música de la cinta.

Extraoficialmente, se habla de la participación del llamado Zar de la Belleza, Osmel Sousa, y de la animadora de televisión, Rebeca Moreno.

-¿Por qué Otelo?

-Me parece muy interesante el hecho de que hay celos que no son solamente de amor, sino profesionales, entre hermanos, envidias… y cómo eso puede impulsar actitudes y conductas que distorsionan el mundo del ser humano. Es interesante cuando ves a Otelo y Yago llegar a niveles de maldad tan terribles; cuando hay celos de pareja, son capaces de matar por controlar, por poseer. Hay casos en Venezuela como el del Inca Valero, capaz de triunfar en el mundo profesional pero incapaz de manejar su propia vida amorosa, y mata a la mujer. Y Carlos Monzón y Mike Tyson… muy pocos boxeadores son capaces de controlar la fuerza con la cual triunfan para manejar sus diferencias.

-¿Hay rasgos de la historia del Inca Valero en la película?

-Se ha nutrido. Cuando comienzas a hacer las correspondencias te sorprendes. Hace unas semanas hablaba con alguien del Comité Olímpico Venezolano y me preguntaba si tenía que ver con el Inca, y sí, pero también tiene rasgos de Monzón y de Mike Tyson.

es también un tratado acerca del poder ¿La película aborda algo de lo que nos toca como país?-Otelo

-No. Es un triángulo explosivo, un triángulo amoroso intenso, que tiene que ver en todo caso con el deporte, con el mundo de las apuestas, con los celos… Creo que no era necesaria la política. Me encantaría hacer una película política después.

Entre flores y espinas

-¿Qué tiene que decir en torno al cine venezolano actual? 

-Creo que en los 90 se paró un poco el proceso, pero hubo florecimiento magnífico en estos últimos seis años con una Ley de Cinematografía que se maduró por muchos años. Si sumas el número de boletos vendidos -apartando el éxito de La hora cero– te sorprendes. Es impactante, son cinco o seis millones de personas que han ido a ver cine venezolano, con todo y sus bemoles y críticas. Sé que tenemos mucho que desarrollar y crecer…

-¿Cuáles siguen siendo los problemas del cine nacional?

-Una industria: universidades que formen a la gente, sindicatos que sean exigentes con sus propios técnicos y profesionales, no hay premios de una Academia de Cine propia o de los críticos… ¡No hay críticos! Eso hay que desarrollarlo mucho más…

-¿Y las historias? ¿Sigue el cine local careciendo de buenos guiones?

-Sí. El proceso de un guión no es de un solo autor, sino que es de maduración de una historia. En una telenovela puedes ir corrigiendo, en el cine no, la película está ahí… Son procesos complejos. El guión de cine necesita muchas manos, el promedio es de 25 reescrituras, yo voy por la 16 o 17. Hasta el día anterior al estreno siempre le va a faltar, sobre todo, cuando llegan los actores, que empiezan a entender a los personajes y aportan.

 agomez@eluniversal.com